Leyenda

La leyenda del Departamento 8

contada por Carmen Villas del Sol

La leyenda del Departamento 8

En una pequeña vecindad de Villas del Sol, sobre la Avenida 1A Sur, existe un cuarto que los vecinos conocen simplemente como el Departamento 8. Dicen que desde el año 2005 nadie ha vuelto a vivir ahí. No fue porque estuviera en malas condiciones. Al contrario: durante años intentaron rentarlo, pero quienes entraban terminaban saliendo pocos días después. Algunos hablaban de una sensación extraña, como si el cuarto nunca estuviera completamente vacío. Otros aseguraban que, incluso con las ventanas abiertas, las paredes sudaban. Una humedad fría aparecía de la nada y recorría los muros, como si la casa respirara. También comenzaron los ruidos. Golpes secos durante la madrugada. Pasos cuando no había nadie. Cosas que parecían moverse dentro del cuarto sin que nadie las tocara. Pero el relato que terminó de darle mala fama al Departamento 8 ocurrió una noche en la que una pareja que vivía ahí vio algo imposible: una bola de fuego flotando dentro del cuarto. No era una vela. No era un reflejo. No parecía venir de ningún aparato. Simplemente estaba ahí. Una esfera luminosa, suspendida en el aire, que permaneció unos segundos antes de desaparecer. La pareja abandonó el departamento poco después. Sin embargo, hay una historia todavía más inquietante. Antes de que se dejara de rentar, otra pareja vivió ahí con su bebé. Los padres comenzaron a notar que el niño pasaba largos periodos mirando fijamente hacia el techo. No lloraba. No parecía asustado. Simplemente miraba. A veces incluso sonreía. Sus padres pensaban que era una de esas cosas que hacen los bebés, hasta que una noche la madre siguió la mirada de su hijo y se quedó observando el mismo punto del techo. No vio nada. Pero el bebé sí. Desde entonces, cuentan los vecinos, el Departamento 8 dejó de ser rentado. Hoy, quienes conocen la historia dicen que si pasas frente a él de noche, puedes escuchar golpes provenientes del interior. Otros aseguran que algunas paredes todavía aparecen húmedas aunque el lugar lleve años vacío. Y hay una última advertencia que se repite entre los vecinos: Si alguna vez entras al Departamento 8 y sientes que alguien está mirando hacia arriba, no levantes la cabeza. Porque nadie sabe qué fue lo que aquel bebé estuvo viendo.

0 comentarios